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Transformación Digital. La convergencia de Blockchain y el Internet de las Cosas IoT

Durante los últimos 20 años el término «Transformación digital» ha visto la luz, pero de una forma muy ambigua. Un nuevo mundo paralelo digital ha sido creado, cada vez con más similitudes con el mundo físico, llegando incluso a configurarse como una realidad ya establecida, y para quedarse, en el mercado.

El «Internet de las cosas» (IoT) nace para solventar la necesidad de proveernos de la posibilidad de reconocer y de localizar objetos reales a través de cámaras, micrófonos o dispositivos localizadores, así como una amplísima gama de sensores, capaces de representar los atributos y sentidos de ese mundo digital.
Ese IoT, no obstante, debe utilizar medios de interacción con nuestro mundo físico: robots, drones y otra tipología de manipuladores permiten esa interacción entre ambos, digital y el analógico. La Inteligencia Artificial (IA), en la forma del Machine Learning, reconocimiento de voz, entre otros, hace posible que esos actores digitales puedan entender los objetos y procesos del mundo físico. sirviéndose de una mega-memoria, el Big Data, que va a permitir la posibilidad de guardar información a largo plazo, configurándose de esa forma como la memoria del mundo digital.

La tecnología Blockchain, o la Cadena de Bloques, no ya una desconocida para muchos de nosotros, juega un papel fundamental en el gran cuadro de la Transformación Digital. Al operar como un protocolo de confianza entre el plano digital y el mundo físico, Blockchain es capaz de servir como puente entre el objeto y su representación digital, en donde estos van a poder ser materializados y gestionados a través de la tokenización de activos. Pensemos en este proceso como aquel mediante el cual seremos capaces de dar vida a las ideas, de materializar conceptos etéreos que parecen rodear a las ideas satélite a la Cadena de Bloques.

La plataforma más importante a día de hoy, para esa generación de tókens es la Blockchain de Ethereum, que permite la implementación técnica a través de Smart Contracts, o como correctamente se les ha definido ya, Contratos Legales Inteligentes. Recordemos y tomemos como ejemplo a los famosos CryptoKitties, uno de los primeros casos de uso en donde los Token fueron aplicados a un entorno de producción, llegando algunos de ellos incluso a tener un precio de más de 100.000 USD. Sí, he citado exactamente esa cifra.
La prueba de unicidad e inmutabilidad dentro de la cadena de bloques es el hecho que nos da una pista de la importancia de esta tecnología en relación a la digitalización de activos.

Aplicación real

Dos ejemplos directos que pueden ayudar a ejemplificar la relevancia y adecuación de la Cadena de Bloques en procesos de tokenización pueden ser la extracción de oro o la producción de diamantes, sectores en los que no solo se aplica esta tecnología para su representación analógica sino para supuestos de trazabilidad.
Para ilustrar incluso más en detalle la importancia de la Blockchain para el IoT, algunos casos de uso real en situaciones con una problemática muy concreta:

1. Cadena de suministro

Una de las características más importantes en ese proceso es la cantidad de posibilidades que la simbiosis entre Blockchain y el IoT ofrecen para supervisar el estado de objetos concretos, monitorizar sus condiciones o garantizar el origen de estos. Los token van a poder ser usados como medio de pago o como representación física de un bien. En la cadena de suministro cada punto de transferencia determina es estado de los dispositivos IoT y los graba en la Blockchain. Así es como se construye la confianza.

2. Venta de datos

Esos dispositivos IoT van a recoger largas cantidades de datos, que podrían ser ofrecidos públicamente para la venta. Esta relación podría por ejemplo ser controlada por un Contrato Electrónico Inteligente (Smart Contract) para controlar la relación contractual entre el proveedor de datos y el receptor. De alguna manera, podríamos entender que esos sensores IoT jugarían un papel de «actores en el mercado».

3. Economía compartida

A través de la tokenización de activos, la posibilidad de compartir bienes se facilita enormemente. A través de un Smart Contract podemos automatizar la economía compartida detectando por ejemplo la información enviada por esos sensores IoT, pudiendo modificar negocios como Uber, AirBnB o similares en donde un hecho, generalmente disparado automáticamente, seremos capaces de programar resultados.

4. Identidad

Es uno de los puntos más demandados y con mejores vistas al futuro. Los sensores IoT pueden utilizar infinidad de mecanismos de autenticación biométrica, facial, PKI, localizadores GPS… Todo ello grabado en nuestro registro inmutable ayudaría a construir y mejorar la confianza como prequisito para cualquier operación.

Como conclusión, es un hecho innegable que el uso e implementación de nuevas herramientas como Blockchain, IA e IoT estan a su vez creando nuevas opciones que no contemplábamos hasta ahora: Un contrato inteligente que a través de sensores capaces de captar estímulos del mundo analógico, que además utiliza la Inteligencia Artificial y graba la información en un registro inalterable, público y estable, podría entenderse como una de las herramientas que deberíamos empezar a tener en cuenta si realmente queremos realizar la tan mencionada «Transformación Digital».
Como suele decirse popularmente: “La pelota está en nuestro campo”.

chamatabogados • 3 octubre, 2019


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