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Dinamarca; primer país del mundo en nombrar un «Embajador digital»

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Image:Prof. M. Hausser / UCL

¿Que papel desempeña la figura del Embajador Digital?

En el mes de Enero del año 2017 Dinamarca se adelantó al resto de países interesados en el control y regulación del tratamiento de datos privados de usuarios en el marco de la tipología digital.

El Ministro de asuntos exteriores danés, Anders Samuelsen, fue el encargado de revelar el plan de prever la creación y nombramiento de la figura del «Embajador digital», Casper Klynge ha sido el elegido para pasar a ser el referente mundial a nivel institucional en el tratamiento y control de la información digital de consumidores y usuarios, cuya primera labor debía ser asegurar un acercamiento con algunas de las principales compañías tecnológicas, incluyendo a Apple, Google o Microsoft, quienes según aseguró «van a poder afectar no solo a países como Dinamarca, sino a muchos otros más, convirtiéndose a su vez estas compañías en una especie de nuevas naciones que es necesario confrontar».

En un principio la creación de esta figura, pareció más responder a la tendencia tecnológica acunada por el boom que recientemente han ido teniendo plataformas, como es el caso de Facebook, que van a ser capaces de recopilar datos de los usuarios, que tuvo su punto mas crítico recientemente, llevando incluso a declarar ante el Congreso de EEUU al CEO de la compañía Mark Zuckerberg, en relación al escándalo que rodea a Cambridge Analytica, y al hecho de que la información privada y de datos personales de 87 millones de usuarios ha sido almacenda y compartida sin su consentimiento, no solo con terceras empresas con fines comerciales, como es el caso de la aparición de un marketing mucho más sectorizado y acotado que va a poder desprenderse de la información contenida en esos datos privados de los usuarios, sino que también ha sido cedida a organismos gubernamentales, por ejemplo a los órganos encargados del control de la inmigración en EEUU.

Uno de los aspectos más importantes a los que debe enfrentarse este nuevo Embajador va a ser definir una regulación y un reforzamiento no solo de los estándares éticos en el tratamiento de información de esta naturaleza, sino que va a ser necesario ir más allá y dar el paso en la definición de un sistema de aplicación e implementación de esos estándares en los márgenes adecuados para el desarrollo tecnológico.

Esta nueva delimitación de los márgenes de actuación, en inglés abarcado por el término «TechPlomacy», algo parecido a la Tecno-diplomacia en castellano, es sin duda uno de los objetivos no solo del gobierno danés, sino a su vez de la Unión Europea, plasmado en el Tratado de Lisboa dentro del apartado relativo a la Política Exterior y de Seguridad.

Es especialmente relevante este asunto, ya que con la inminente aplicabilidad del GDPR (General Data Protection Regulation) o Reglamento europeo de Protección de datos, a partir del 25 de Mayo de 2018, se intenta llegar a un sistema de control efectivo del tratamiento de esos datos. Este Reglamento ha estado cocinándose en el seno de la Unión Europea durante un largo periodo de tiempo, y que va a intentar ser el primer acercamiento a una «regulación internacional», post- Cambridge Analytica, que por el momento dentro de su núcleo duro, va a ser una ley escrita con el objetivo de proteger la privacidad de los ciudadanos de los 28 países de la Unión.

Todas las compañías a nivel mundial que estén recabando, almacenando o tratando información privada de los usuarios, van a necesitar realizar una especie de análisis de adecuación a esta ley asegurándose que todos los usuarios consienten la recolección y posible cesión de esos datos. Con ello pareciese que la Unión Europea está atreviéndose a dar el primer paso, posicionándose como estándar global de un ecosistema tecnológico que va a tener que ser respetado por todos estos operadores.

Klynge afirma que con este intento de definir un marco regulatorio, no se persigue legar a buenos términos de trato con esas grandes compañías encargadas de recolectar los datos, sino que se intenta mirar más allá influenciando en asuntos con los que necesariamente el Gobierno no tiene por que estar de acuerdo con esos grandes operadores. Un ejemplo de las políticas que se busca perseguir, tendían más que ver con problemas como la deliberada información errónea o por ejemplo la acusación de influir en una campaña de elección política, ambos enormes problemas para la estabilidad democrática.

Es importante señalar que Klynge reconoce abiertamente que va a ser una labor muy difícil que Dinamarca, la Unión Europea o EEUU puedan por sí solas generar el cambio. Cambridge Analytica debe verse más como una oportunidad para encarar el grave problema al que nos enfrentamos y ser capaces de reconducir el criticismo de masas hacia un equilibrio entre los intereses comerciales y las reglas éticas.

Ese es uno de los motivos por el cual vemos a grandes compañías como Microsoft, proponiendo una especie de Convención de Ginebra digital, que en realidad no es más que ellas mismas dándose cuenta de que por sí mismas no van a poder regular un asunto de tal magnitud.

Actualmente, Francia ha nombrado un cargo equivalente en Noviembre de 2017, con la previsión de un «Embajador de asuntos digitales». Poco a poco, la tendencia es que se sumen los otros estado Miembro de la Unión, situación que parece tener un límite temporal en la fecha de aplicación del GDPR, quedando nosotros en España a la espera de una participación estatal, en el nombramiento de tan necesario Ministerio.

chamatabogados • 16 abril, 2018


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